Me desahogué bastante el martes a mediodía, cuando Joseba vino a verme y disfrutamos de la
hora de la comida en el parque con un precioso día soleado. Lo malo es que como
lloré (no mucho, pero era inevitable sacarlo), la sensación de desazón o el mal
cuerpo que queda es lo que cuesta quitar. Lo bueno, me pude desahogar, Joseba
como siempre, me animó mucho con sus comentarios y con la confianza que tiene
en mí y en “mi fuerza”. Lo malo fue que las dos horas de mediodía pasaron
volando (como siempre) y lo bueno que volvimos a disfrutar estando juntos.
Por la noche,
cuando llegue a casa, Maider quería hablar conmigo; había leído el blog y
quería ante todo aclarar la situación. Tal y como dijo “Mi brujita”, ella lo
hizo inconscientemente, sin darse ni cuenta de lo que yo podía sentir al no
poder hacerlo. Sabía que era así, por eso intenté no darle más importancia,
pero cuando se junta todo….. Está claro que muchas pequeñas gotas terminan
llenando el vaso y el mío suele tener un margen pequeño, por eso siempre dejo
que vaya vaciándose por un agujerito que tiene en el fondo, pero se ve que esta
es una de las veces que se atoró, no me dio tiempo a solucionarlo y rebosó.
Tras las
charlas y las lágrimas, lo normal era empezar el miércoles desde cero, con buen
ánimo y fuerzas renovadas.
Cuando me
levanté, puse la radio, me miré al espejo y como cada día me sonreí,…. Pero era
como si no fuese yo. Frente al espejo estaba mi cara de dormida habitual, pero
el semblante era serio. Intentaba sonreír más todavía, pero mi sonrisa era
gris, en vez de iluminarme la cara, parecía que la estropeaba más,…..
¿Será esta una falsa sonrisa? Desde luego forzada era, pero no me sentía tan
mal como lo que veía reflejado en el espejo, ¿puede una cara transformarse
tanto por un gesto de 2 días? Esperaba que no fuese así, pero el seguir
viéndome mal era inevitable, así que decidí arreglar el resto y ponerme mona;
cambie mis habituales vaqueros por un vestidito y mis “botas de caminar” por
unas más finas con tacón y salí decidida a encontrarme mejor a cada rato.
El ánimo durante
el día de ayer fue bastante bueno, pero el día lleno de vacíos (¡¡Qué contradicción!!) lo hicieron largo y tedioso, así que al final de la jornada
laboral, cuando volví a mirarme en el espejo, de nuevo vi ese semblante gris,
esa cara a la que la sonrisa le queda fatal ¿tan mala cara tenía? o es que ¿me
miro con “malos ojos”?
Poco antes de irme, cuando ya me había quitado el uniforme y me había puesto mi vestidito, mi compi se cruzó conmigo y me dijo “¡Qué guapa estás!”, comentario que agradecí enormemente, pero a continuación, cuando me miré en el espejo, seguí viéndome con un gesto raro, como de tristeza y cansancio.
Cuando iba para
casa, veía mi cara reflejada en los cristales del metro y tampoco me gustaba lo
que veía, así que decidí prestar atención a la música que de mis auriculares
salía y no mirarme más. “Seguro que es cansancio acumulado y con la tensión de
los últimos días al final se me ha quedado esta cara de “angustias”. Mañana
seguimos arreglándolo desde primera hora Princesa. Verás como va cambiando J“, me dije a mi misma mientras seguía en
el camino de vuelta a casa.
Al llegar a casa
decidí ponerme a ver algo que me provocase la risa y recordé que tenía
pendiente de terminar de ver un capítulo de una serie de humor que estoy
siguiendo por internet, así que me puse en ello. Lástima que sólo me quedasen
por ver unos 15 minutos, apenas me dio tiempo a esbozar una sonrisa. Intenté
ver el siguiente, pero aún estaba pendiente de estreno, así que me quedé con
las ganas.
Como tenía
varios emails por ver y alguno por enviar me puse con ello mientras de fondo
escuchaba “El Debate de GH”, que a las horas que lo emiten es mejor dormir y
verlo después por internet.
Al terminar con
los correos me quedé viendo el debate, en vez de solo escucharlo, ya que era la
parte más interesante. Mientras lo veía empecé a escuchar el pitido del chat.
Creí que se trataba de Maider; ella también estaba viendo la misma serie de
humor que yo había visto, pero como yo iba más adelantada que ella, lo vimos
cada una en “nuestro cuarto”. Pensaba que ya lo había terminado de ver y me lo
estaba diciendo por chat, así que tarde unos minutos en mirar lo que decía.
Unos minutos
después, cuando quité la pantalla completa y miré el chat. No era Maider quien
me hablaba……. ¡¡Sorpresa!! Joseba estaba conectado y preguntándome por mi día J
El ratito que
chateamos fue de nuevo como un empujoncito hacía arriba. Le comenté la
sensación que había tenido durante todo el día con mi semblante gris y los
esfuerzos que estaba haciendo para cambiarlo. Comenzó a darme ánimos y a darme
consejos para ir mejorando mi actitud. Ya le dije también que mi actitud había
cambiado, pero necesitaba una buena ración de risas para poder desbloquear esa
“cara sosa” que me veía en el espejo:
Joseba: La cara esta bien. Tú te miras mal.
Yo: Pero es que tú siempre me ves bien :P,
jejejejejejejejejejeje
Joseba: Tengo que reconocer que te vi un poco
peor ayer, pero un poco de sol y la sonrisa lo cambio todo.
Yo: ¡¡Qué mono!! ;)
Joseba: jejejejejejeje
Yo: Pero la compañía creo que también
influyó :P jejejejejejejejejejeje
Joseba: Me alegro muchísimo
Yo: ¡¡¡Y yo!!! jejejjejejejejejjee
Joseba: Mañana, cuando te levantes, te pones
guapa como todos los días y no dudes que estarás bien.
Yo: OK. Eso haré. Como hoy.
Luego seguimos
hablando otro ratito antes de irme a la cama, pero cambiamos de tema y nos
centramos más en nosotros. El día anterior cuando estuvimos en el parque, yo
estaba seria, triste, agobiada y bastante susceptible. Un día antes le había mandado “a tomar por el
culo” varías veces, además de no dejarle opción a llamarme para poder hablar
otro rato por teléfono para saber cómo estaba. Aquella mañana había insistido
en saber de mi y finalmente encontró un hueco para poder vernos. Me gustaba
tenerle conmigo en ese momento, pero no quería como otras veces echarme en sus
brazos y llorar…… Eso me hace sentir tan protegida que después me hace
extrañarle más, así que decidí ir de “tía dura”
y ni nos rozábamos.
Tras unas
cuantas lágrimas por mi parte y palabras de ánimo por la suya, cambiamos de
tema a historias más banales, comentarios tontos, etc. Hasta que llegó un
momento en el que fue inevitable; ya me tenía cogida de la mano, con el otro brazo me tenía rodeada por detrás de mi cuello, su cara
estaba cada vez más cerca de la mía,…. Y nos besamos J
Fue un beso
suave pero intenso, delicado pero lleno de sentimientos, uno de esos que te
hacen perder el sentido del espacio – tiempo, en definitiva, uno de nuestros
“momentos mágicos”.
Anoche, en
nuestra breve conversación hablamos de ese instante:
Yo: Ayer hubo un beso mágico, ¿no crees? ;)
Joseba: Para mi fue casi como el primero y sí
sentí algo especial
Yo: Fue incluso mejor que el primero, más
suave
Joseba: Note que me trasmitías algo
Yo: Más intenso. Yo también lo noté.
Joseba: No sé, fue como quitar una tensión,
una liberación
Yo: Hacer lo que queríamos hacer, supongo.
Y entonces es cuando parece que el tiempo y el mundo se para ;)
Joseba: En parte será eso. Eso es muy bonito.
Yo: ¿No lo ves así?
Joseba: Sí, en ese momento no hay nada más
Yo: a eso me refería ;)
Joseba: Sólo tú y yo
Yo: Eso también es muy bonito, ¡¡¡TONTITO!!!
J
Finalmente el
día acabó mejor de lo que había empezado, por lo que lo propuesto se cumplió.
Ahora solo hay que seguir poco a poco, día a día, hasta volver a llegar al
“nivel de seguridad”. Ese en el que la sonrisa me queda bien y además se
contagia a los que me rodean.
Hoy el día
vuelve a ser soleado, así que hay que aprovecharlo antes de que vuelvan las
lluvias a las que Bilbao me empieza a tener acostumbrada y disfrutar del ratito
de parque que me toca dentro de una media hora. Me he vuelto a poner mona, otro
vestidito, otras botas y además, hoy me veo una sonrisa más brillante. Creo que
ya CASI vuelvo a ser la misma de siempre J
Como dice uno de mis amigos de FB: “Feliz y sonriente jueves a todos”
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